Manipulados por los medios globales

En una época de engaño universal, decir la verdad constituye un acto revolucionario. Eric A. Blair, más conocido por su seudónimo George Orwell (1903 – 1950) Periodista y escritor británico.

Los rumores que durante décadas circularon acerca de la posibilidad de la existencia de Bilderberg se han tornado en informaciones certeras y en hechos verificables con el paso del tiempo. Más de medio siglo después de su creación, el club difícilmente logra mantener su existencia en secreto, aunque sí las conclusiones de sus encuentros. La prensa americana independiente fue la primera que comenzó a investigar y a investigar en referencia a sus actividades clandestinas. Pero en todo el mundo hay que seguir desenmascarando y denunciando el sentido final de tanto ocultismo.

Las preguntas que genera la existencia del club son tan lógicas como inquietantes: si los bilderberg se reúnen para conducir a la humanidad hacia el mejor destino posible, se debaten para establecer un mundo legítimo y más justo ¿porqué se reúnen en secreto? ¿Cuál es el motivo que les impide hacer públicas las actas de sus reuniones?. Si realmente, lejos del poder que se le atribuye, el club es un foro de debate o una reunión de amigos con ideas comunes en el transcurso de la cual comentar el desarrollo histórico de la humanidad, como sus portavoces aseguran, ¿cómo es posible que sus recomendaciones e ideas se tornen posteriormente en leyes?

Se observa en la población una angustia creciente por la dirección que está tomando el mundo, una desconfianza hacia los políticos y los medios de información. Son muchos los que ponen en duda la veracidad de las noticias uniformes que emite la prensa porque entienden que están influenciadas por los intereses de los propietarios.

“Información es aquello que alguien muy poderoso no quiere que se sepa” apuntó lord Northcliffe, uno de los principales magnates de la prensa inglesa de principios del siglo XX. Otra de sus destacables sentencias fue: “Sólo es noticia aquello que alguien quiere ocultar lo demas es publicidad” Mediante sus expertas explicaciones encontramos respuestas claras a preguntas sobre este enigmático club.

Bilderberg, como culminación de un proceso histórico y evolutivo de las sociedades secretas y del propio afán de conquista inherentes al ser humanos, les ha reservado un papel fundamental a los mass media. Los medios de comunicación globales se encargan de introducir favorablemente en la opinión pública, y de forma solapada y discreta, las ideas y fines proyectados por los Bilderberg  para la consecución del plan globalizador. Los medios de comunicación son herramientas indispensables para controlar el pensamiento y como consecuencia inmediata, la acción social. La paradoja en este caso es que precisamente la institución que, según su propio código deontologico del periodismo, debería informar al ciudadano, trabaja para alcanzar justo lo contrario: desinformarlo. En una sociedad democrática la desinformación utiliza varias vías de acción:

1- El silencio, que consiste en callar los discursos de quienes defienden ideas contrarias, así como los hechos que pondrían en aprieto a los poderosos.

2- El desprestigio y la ridiculización; cuando un pensador destacado revela una verdad determinante, se le infamia y minimiza para lograr su descrédito. El método es similar en el ámbito político, económico, cultural, etc. Se trata de aplastar al enemigo con un procedimiento desleal o ilégitimo en democracia (como por ejemplo la mentira) que tergiversa la realidad o que saca a luz los aspectos más desfavorables del individuo concreto magnificándolos.

3- La negación: consiste en negar un acontecimiento veraz, mediante argumentos sólidos (aunque sean disparatados) susceptibles de ser creídos por los ciudadanos aplicando la lógica de los hechos. El objetivo es mantener alejados de la información verdadera a los receptores del mensaje, y para ello manipulan sin escrúpulos la realidad, de acuerdo a sus intereses propios, con el objetivo de influir y modelar el comportamiento colectivo. Un ejemplo muy presente lo encontramos en la “Guerra de Irak”. Para orientar la voluntad de la ciudadanía a favor de la misma, los gobernantes y sus líderes manipuladores de la opinión aseguraron que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y que era uno de los principales guardianes del terrorismo internacional. Conocemos cómo se desarrollaron los acontecimientos que llevaron al derrocamiento del dictador iraquí. Y también sabemos que la prensa independiente presionó de tal forma que George Bush, el principal propulsor del ataque a Irak, tuvo que admitir públicamente que nunca existieron las tan manidas armas de destrucción masiva, una expresión surgida a raíz del 11-S.

 

 *Tomado de “LOS AMOS DEL MUNDO AL ACECHO ¿URUGUAY EN LA AGENDA DEL CLUB BILDERBERG? de Cristina Martín JÍmenez

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